sábado, 12 de diciembre de 2009

Y los sueños, sueños son




Forzó una sonrisa de falso agradecimiento (bendita, salvadora mueca, arma y escudo en tan variadas situaciones) cuando el único maestro con quien compartía, desde entonces, el turno de tarde, se ofreció a acompañarla hasta el basto portón donde comenzaba el mundo, sin ser consciente de la grave interferencia que estaba provocando entre ella y tantas sensaciones aún por asimilar. Después, maldijo para sus adentros la lentitud con que las interminables puertas de aquel eterno pasillo se abrían y se cerraban, sintiéndose cómodas (e incluso orgullosas, pensó) en su papel de barrera, de línea separadora entre la libertad y el presidio. No imaginaba más cruel frontera que aquélla.

Por motivos deontológicos, no había querido saber qué causas reducían las vidas de sus alumnas a una realidad paralela protagonizada por cerrojos y silencios, pero la redacción de aquella mujer se convirtió, al tiempo, en testimonio, muestra de complicidad y origen de su inquietud.

Cuando, al fin, llegó a la calle, sacó de su bolsillo el papel, comprimido en ocho pliegues, como si hubiese querido, al doblarlo, hacerlo desaparecer (no sólo de su mano, también de su memoria) Volvió a leerlo, sin dejar de caminar:

Todo empezó una noche de abril, cuando salí con una amiga a tomar unas copas. Jamás imaginé que ése sería el comienzo de un infierno. Pero ocurrió. Conocí a un atractivo chico del cual me enamoré y por él hice un viaje en el que debía transportar estupefacientes. Ahora os escribo desde la cárcel. Pero ésa es otra historia.

“¿Tienes miedo?” le había preguntado, a la salida, el maestro titular de la Prisión de Mujeres, mezcla de cortesía, curiosidad e interés. En efecto, tenía miedo. Miedo de no poder olvidar nunca el fondo transparente de aquellos ojos que brillaban, sin otra luz que la propia, intuyendo la esperanza más allá de los barrotes y del alambre de espino.



La vida es sueño

¡Ay mísero de mí! ¡Ay infelice!
Apurar, cielos, pretendo,
ya que me tratáis así,
qué delito cometí
contra vosotros naciendo:
aunque si nací, ya entiendo
qué delito he cometido:
bastante causa ha tenido
vuestra justicia y rigor,
pues el delito mayor
del hombre es haber nacido.
Sólo quisiera saber
para apurar mis desvelos
(dejando a una parte, cielos,
el delito de nacer),
¿qué más os pude ofender,
para castigarme más?
¿No nacieron los demás?

Pues si los demás nacieron,
¿qué privilegios tuvieron
que yo no gocé jamás?

Nace el ave, y con sus galas
que le dan belleza suma,
apenas es flor de plumas

o ramillete con alas,
cuando las etéreas salas
corta con velocidad,
negándose a la piedad
del nido que deja en calma:
¿y teniendo yo más alma,
tengo menos libertad?

Nace el bruto, y con la piel
que dibujan manchas bellas,
apenas signo es de estrellas
(gracias al docto pincel),
cuando, atrevido y cruel,
la humana necesidad
le enseña a tener crueldad,
monstruo de su laberinto:
¿y yo con mejor instinto
tengo menos libertad?
Nace el pez, que no respira,
aborto de ovas y lamas,
y apenas bajel de escamas
sobre las ondas se mira,
cuando a todas partes gira
midiendo la inmensidad
de tanta capacidad
como le da el centro frío
¿y yo con más albedrío
tengo menos libertad?
Nace el arroyo, culebra
que entre flores se desata,
y apenas, sierpe de plata,
entre las flores se quiebra,
cuando músico celebra
de las flores la piedad,
que le da la majestad
del campo abierto a su huida:
¿y teniendo yo más vida
tengo menos libertad?
En llegando a esta pasión,
un volcán, un Etna hecho,
quisiera arrancar del pecho
pedazos del corazón;
¿qué ley, justicia o razón
negar a los hombres sabe
privilegio tan süave,
excepción tan principal,
que Dios le ha dado a un cristal.
a un pez, a un bruto y a un ave?

(P.Calderón de la Barca)

7 comentarios:

  1. Preciosa¡
    Sí, es mi blog. Lo tenía un poco abandonado pero acabo de regresar =)
    quedas invitada
    sobra decir que me seguiré pasando por el tuyo, ya sabes lo mucho que me gustan tus letras ^^
    un beso enorme

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  2. Gracias por pasear por mi Jardin. Espero que vuelvas.
    Un saludo.

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  3. Uf... me quedo con tu entrada anterior sobre tu primera tertulia literaria.

    si un relato no tiene un trasfondo autobiográfico... no sé yo... creo que no funciona salvo en contadas ocasiones.

    Yo admiro a Calderón de la Barca no sólo por sus dramas sino también por sus comedias (Antes que todo es mi dama es genial) o sus autosacramentales.

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  4. Gracias por tus comentarios, Oriafontan, me ha hecho mucha ilusión que alguien externo me haya leído :)

    En cuanto a lo del trasfondo autobiográfico, estoy de acuerdo contigo, aunque la situación que explico en esta entrada la viví en primera persona, cuando daba clase en una cárcel de Barcelona, así que en este caso sí forma parte de mi vida.

    Tomo nota sobre lo de Calderón. Muchas gracias otra vez!

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  5. El que el relato tenga una componente autobiográfica le da mucha mayor fuerta, entre otras cosas porque el autor domina lo que escribe, por lo menos en el rango de las emociones, y su escritura, en términos generales, puede fluir más, sin artificios. Tuvo que ser duro.
    Un abrazo, Aïda

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  6. Oh!

    Acabo de ver tu blog en un foro... creo que no me arrepiento de haber entrado, me gusto ese poema...

    Me gustaria que entraras al mio...
    http://sol-soler.blogspot.com/

    Besitos, Besitas, y un Abrazo!

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