lunes, 18 de enero de 2010

Violencia de género en Pakistán (exposición)

Cuando decidí abrir este blog, me puse como objetivo la no-dispersión de las entradas en lo que respecta a su contenido, pues sucede que una se conoce y es consciente de sus handicaps (o, al menos, de algunos de ellos) a la hora de plantear los escritos.

Después de darle algunas vueltas, consideré conveniente acotar la temática y usar la literatura (escrita por mujeres, siempre que fuera posible) como hilo conductor. "Así", pensé, con notable ingenuidad, "podré dar al blog un toque más objetivo y evitaré que termine convertido en una especie de diario donde plasmar impresiones personales sobre vivencias privadas de dudoso interés para el lector". Quería evitar, a toda costa, que las publicaciones estuviesen vertebradas por un tema distinto al escogido y eso me ha hecho resistirme a aprovechar este espacio para recomendar (encarecidamente, además) algo que no trata sobre libros, pero que sí tiene relación con el género: la exposición que da título a esta entrada y que, bajo mi punto de vista, merece mucho la pena.

Emilio Morenatti reúne una serie de retratos sobre mujeres pakistaníes que han sufrido ataques con ácido por parte de figuras masculinas de su entorno (parejas sentimentales en la mayor parte de casos). El resultado del trabajo es de una fuerza y una contundencia que bien merece el primer premio con que la Obra Social La Caixa le ha galardonado, en el certamen FotoPres 09.

La exposición está exhibida actualmente, y hasta el mes de febrero, en el CaixaFòrum de Barcelona. No dejen de visitarla, si tienen ocasión.




 
 
 
Para no dejar de lado la literatura (y acallar, con ello, mi conciencia), transcribo a continuación una serie de poemas mediante los que Gioconda Belli dispone las Reglas de juego para los hombres que quieran amar a las mujeres como éstas se merecen:
 
 
I

El hombre que me ame
deberá saber descorrer las cortinas de la piel,
encontrar la profundidad de mis ojos
y conocer lo que anida en mí,
la golondrina transparente de la ternura.

 II


El hombre que me ame
no querrá poseerme como una mercancía,
ni exhibirme como un trofeo de caza,
sabrá estar a mi lado
con el mismo amor
con que yo estaré al lado suyo.


III

El amor del hombre que me ame
será fuerte como los árboles de ceibo,
protector y seguro como ellos,
limpio como una mañana de diciembre.


IV

El hombre que me ame
no dudará de mi sonrisa
ni temerá la abundancia de mi pelo,
respetará la tristeza, el silencio
y con caricias tocará mi vientre como guitarra
para que brote música y alegría
desde el fondo de mi cuerpo.


V

El hombre que me ame
podrá encontrar en mí
la hamaca donde descansar
el pesado fardo de sus preocupaciones
la amiga con quien compartir sus íntimos secretos,
el lago donde flotar
sin miedo de que el ancla del compromiso
le impida volar cuando se le ocura ser pájaro.


VI

El hombre que me ame
hará poesía con su vida,
construyendo cada día
con la mirada puesta en el futuro.


VII

Por sobre todas las cosas,
el hombre que me ame
deberá amar al pueblo
no como una abstracta palabra
sacada de la manga,
sino como algo real, concreto,
ante quien rendir homenaje con acciones
y dar la vida si es necesario.


VIII

El hombre que me ame
reconocerá mi rostro en la trinchera,
rodilla en tierra me amará
mientras los dos disparamos juntos
contra el enemigo.

IX

El amor de mi hombre
no conocerá el miedo a la entrega,
ni temerá descubrirse ante la magia del enamoramiento
en una plaza llena de multitudes.
Podrá gritar -te quiero-o hacer rótulos en lo alto de los edificios
proclamando su derecho a sentir
el más hermoso y humano de los sentimientos.


X

El amor de mi hombre
no le huirá a las cocinas,
ni a los pañales del hijo,
será como un viento fresco
llevándose entre nubes de sueño y de pasado,
las debilidades que, por siglos,
nos mantuvieron separados
como seres de distinta estatura.


XI

El amor de mi hombre
no querrá rotularme y etiquetarme,
me dará aire, espacio,
alimento para crecer y ser mejor,
como una Revolución
que hace de cada día
el comienzo de una nueva victoria.

5 comentarios:

  1. Te iras dando cuenta con el tiempo de la fuerte personalidad que puede tener un blog.

    Puedes tener tus ideas e incluso un futuro planeado para el, pero finalmente terminara haciendo lo que le venga en gana, y no podras hacer nada para evitarlo.

    Son como monstruos que te conocen mejor que a uno mismo, y se empeñan en demostrarlo.

    En otro orden de cosas, tremendo documento el de las pakistanies. Vaya mala virgen se te queda copon.

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  2. Que imagines tan impactantes, en verdad.

    Me quede sin palabras

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  3. La historia de cada foto no mejora mucho la foto en si, todavia se te pone peor cuerpo.

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  4. Paradójica la normativa que ampara a los seres que perpetúan semejantes barbaries. La Declaración Universal de Derechos Humanos, confiere éstos de forma indiscriminada. Para integrarse como benefactor de esta norma y antes de otorgar concesiones a esta lacra social,deberíamos cuestionarnos que es ser un ser humano.
    Siempre pensé que nadie tenía derecho a tomarse la justicia por su mano o que la Ley del Ojo por Ojo, era un atraso en la evolución humana.
    Observo el mundo estupefacta. La Barbarie humana parece no tener fin. Impunidad para el animal o verdugo que destruye la vida de un ser humano.
    ¿Cuál es la solución?. No lo sé, pero el derecho a la vida no debería atribuirsele a todos por igual. Hay quien no tiene derecho a vivir. Todos no somos iguales ante la sociedad y mucho menos ante la justicia. No se trata tan solo de violencia de género. Es terror, es una prisión y un mensaje dirigido a otras mujeres.

    ¿En qué mundo vivimos? Estamos rodeados de violencia de toda clase y los gobiernos prefieren mirar a otro lado y ocuparse de sus cuestiones individuales.

    Cabe un mundo mejor, de eso estoy segura.

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