No imaginemos la materia infinita, como lo hizo Epicuro; imaginémosla finita. Un número finito de partículas no es susceptible de infinitas transposiciones; en una duración eterna, todos los órdenes y colocaciones posibles ocurrirán un número infinito de veces. Este mundo, con todos sus detalles, hasta los más minúsculos, ha sido elaborado y aniquilado, y será elaborado y aniquilado: infinitamente.
[J.L.Borges, “Prosa completa; volumen I”]
En estos últimos años, la sensación de estar viviendo una y otra vez la misma vida ha sido casi constante. Distintos personajes, papeles ya conocidos. Contextos nuevos, donde interpretar una y mil veces historias de hilo argumental común, con un nudo y desenlace arraigados, invariables. Dentro de un limitado margen de improvisación, pueden cambiar los guiones mediante los que representar ese cuento que aparenta una frescura y originalidad de la que, en verdad, carece. No existen nombres propios, no importa el escenario, las etapas se repiten en una vida cíclica en la que el pasado reaparece indefinidamente.
No obstante, debo reconocer que el Tiempo Circular, responsable de ese Retorno Eterno, me procura experiencia y nuevos recursos para afrontar las situaciones que, una vez, y otra, y otra, hacen acto de presencia. Observo así mi progreso, corrigiendo antiguos errores de los que pude aprender, poniendo en práctica estrategias para seguir adelante y, sobre todo, tropezando una vez más en cada vuelta del bucle, pues así tengo una excusa para seguir avanzando.
[J.L.Borges, “Prosa completa; volumen I”]
En estos últimos años, la sensación de estar viviendo una y otra vez la misma vida ha sido casi constante. Distintos personajes, papeles ya conocidos. Contextos nuevos, donde interpretar una y mil veces historias de hilo argumental común, con un nudo y desenlace arraigados, invariables. Dentro de un limitado margen de improvisación, pueden cambiar los guiones mediante los que representar ese cuento que aparenta una frescura y originalidad de la que, en verdad, carece. No existen nombres propios, no importa el escenario, las etapas se repiten en una vida cíclica en la que el pasado reaparece indefinidamente.
No obstante, debo reconocer que el Tiempo Circular, responsable de ese Retorno Eterno, me procura experiencia y nuevos recursos para afrontar las situaciones que, una vez, y otra, y otra, hacen acto de presencia. Observo así mi progreso, corrigiendo antiguos errores de los que pude aprender, poniendo en práctica estrategias para seguir adelante y, sobre todo, tropezando una vez más en cada vuelta del bucle, pues así tengo una excusa para seguir avanzando.


dicen que de los errores se aprende, pero que va, siempre se cae de nuevo, hasta que quedamos con callo.
ResponderSuprimir