Curso tras curso, los profesores de Música animan a sus alumnos en la búsqueda de un pulsación, un ritmo propio, natural, que, sólo si se hace explícito, llegará a interiorizarse. Desde los tres años, y mediante actividades variadas que parten de lo sensorial para alcanzar, gradualmente, objetivos intelectuales, las personas buscamos la pulsación, sin reparar en que, a menudo, ese encuentro no depende tanto de nosotros mismos como del cúmulo de circunstancias que favorecen su precipitación.
De este modo, hay quien descubre, siendo niño todavía, que el suyo será un ritmo acelerado de pasos como zancadas. Algunos, se decantan por un ritmo prudente de pálpito acompasado o por aquél dilatado como una brazada eterna. Otros, avanzamos sin medida exacta en una marcha irregular por un camino plagado de sueños a contratiempo y arritmias que son quimeras.
Algunas flores crecen en las dunas,
sube la marea y se hacen invisibles,
algunas duermen en el Cabo de Gata,
persiguiendo sueños imposibles…
[Salitre; Q. González]
sube la marea y se hacen invisibles,
algunas duermen en el Cabo de Gata,
persiguiendo sueños imposibles…
[Salitre; Q. González]

Otros, avanzamos sin medida exacta en una marcha irregular por un camino plagado de sueños a contratiempo y arritmias que son quimeras.
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