Caperucita Roja gusta en todo el mundo porque, a pesar de ser una persona virtuosa, cede también a las tentaciones. Si no hubiera nada que nos hiciera agradable la figura del lobo feroz, éste no tendría poder alguno sobre nosotros. Por lo tanto, es importante que comprendamos su naturaleza, pero lo es incluso más que sepamos qué es lo que le hace tan atractivo a nuestros ojos: el lobo no es únicamente el seductor masculino, sino que representa asimismo todas las tendencias asociales y primitivas que hay dentro de cada uno de nosotros.
Al abandonar las cualidades que debe poseer una niña en edad escolar, como el "andar absorta y preocupada", Caperucita se convierte en la niña del período edípico que no busca más que el placer. *
Cuando escucha un cuento, el niño recoge ideas sobre cómo poner orden en el caos de su vida interna. El relato sugiere no sólo el aislamiento y la separación, por parejas de contrarios, de los aspectos dispares y confusos de la experiencia infantil, sino también su proyección en distintos personajes.
Los adultos, por su parte, utilizan recursos propios para mantener el equilibrio, mediante la separación de experiencias internas, e inventan términos que adquieren connotaciones excesivamente trascendentales, en lugar de ser percibidos como lo que son: herramientas ficticias de mayor o menor complejidad cuya finalidad primera es ayudar a poner orden en los procesos mentales.
Yo, personalmente, prefiero guardar el ello, el yo y el súper-yo en el cajón de mis apuntes y sigo decantándome, en la práctica, por la aparente simplicidad del cuento a la hora de buscar respuestas.
* Fragmento extraído del libro "Psicoanálisis de los cuentos de hadas", de Bruno Bettelhem. Probablemente la mejor recomendación no obligatoria que me hicieron durante la carrera, esta obra recoge un interesante análisis, resultado de la conjunción entre la cultura popular y un psicólogo con exceso de tiempo libre. Próximamente: "De por qué Ricitos de Oro es la mayor representación literaria de la promiscuidad" xD
Al abandonar las cualidades que debe poseer una niña en edad escolar, como el "andar absorta y preocupada", Caperucita se convierte en la niña del período edípico que no busca más que el placer. *
Cuando escucha un cuento, el niño recoge ideas sobre cómo poner orden en el caos de su vida interna. El relato sugiere no sólo el aislamiento y la separación, por parejas de contrarios, de los aspectos dispares y confusos de la experiencia infantil, sino también su proyección en distintos personajes.
Los adultos, por su parte, utilizan recursos propios para mantener el equilibrio, mediante la separación de experiencias internas, e inventan términos que adquieren connotaciones excesivamente trascendentales, en lugar de ser percibidos como lo que son: herramientas ficticias de mayor o menor complejidad cuya finalidad primera es ayudar a poner orden en los procesos mentales.
Yo, personalmente, prefiero guardar el ello, el yo y el súper-yo en el cajón de mis apuntes y sigo decantándome, en la práctica, por la aparente simplicidad del cuento a la hora de buscar respuestas.
* Fragmento extraído del libro "Psicoanálisis de los cuentos de hadas", de Bruno Bettelhem. Probablemente la mejor recomendación no obligatoria que me hicieron durante la carrera, esta obra recoge un interesante análisis, resultado de la conjunción entre la cultura popular y un psicólogo con exceso de tiempo libre. Próximamente: "De por qué Ricitos de Oro es la mayor representación literaria de la promiscuidad" xD

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