miércoles, 23 de marzo de 2011

Mentiras y relecturas

En su cuento "Pierre Menard, autor de Don Quijote", Borges sugirió que una nueva lectura de un texto es también una nueva escritura de ese texto, que ahora espera en el anaquel, junto con todo lo ocurrido entre su primero y su próximo lector.

El tiempo de la escritura es finito. Pero el tiempo de la lectura es infinito. Y así, el significado de un libro no está detrás de nosotros: su cara nos mira desde el porvenir. Y cada uno de nosotros, como Pierre Menard, es el autor de Don Quijote, porque cada lector crea la novela, traduciendo el acto finito pero potencial de la escritura en el acto infinito, pero radicalmente actual, de la lectura.

[C. Fuentes]



Si hiciésemos extensible la aportación de Carlos Fuentes no ya sólo a todas las artes, sino también a las situaciones en que uno se ve cíclicamente envuelto a lo largo de su vida, podríamos destacar la perpetua relectura de obras y experiencias conocidas como uno de los más fiables indicadores de la evolución personal.

Así, por ejemplo, Closer no fue la misma película en verano de 2007 que en Navidad de ese año, ni aquella versión se asemeja a la que he releído esta noche.

Desconozco en qué sentido se dirige el cambio, pero, en cualquier caso, el movimiento siempre es bien recibido por parte de alguien que es prófuga de la quietud y el equilibrio.


 
Porque, esta noche, mentir no es lo mejor que puede hacer una chica sin desnudarse (aunque, y eso siempre, es mejor si se desnuda




- No quiero problemas.
- No soy un problema.
- No eres libre.

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