jueves, 23 de agosto de 2012

Volveré

Siempre he sentido curiosidad por personas como Luna Miguel o Anna Lisa. Personas, en su mayoría mujeres, con una sensibilidad especial que les permite conciliar vida y literatura de la manera más natural y aparentemente sencilla que uno pueda imaginar. Escriben mejor que viven, y también viceversa,  y a mí me dan envidia porque no soy capaz de mantener la constancia en la lectura y la escritura con esa facilidad, aun siendo mis principales pasiones. Las admiro y me imagino espectadora, observándolas en secreto, siempre al margen, para no invadir su espacio ni interrumpir su actividad, que invento casi ritual y necesariamente en solitario. Percibo el escenario de creación envuelto en un halo de misterio y ambientado con un toque enigmático que eleva mis sensaciones a un estado casi místico. Cada palabra, cada imagen, me transportan por nuevos recodos de una vida interior tan amplia que siento no dar abasto. Me cuesta creer que son personas como yo, con intereses y circunstancias generacionales similares a las mías y me retiro, purgada, dejándolas, ahora sí, a solas, para que puedan seguir haciendo, con esa naturalidad pasmosa, lo que tan bien se les da. "Volveré" digo en voz baja, como para despedirme, y abandono mi papel de voyeur mientras me pregunto si son felices. Volveré a purificarme. Volveré. Siempre lo hago.

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